Archivo de la categoría: MAHARISHI

MAHARISHI: CONCIENCIA DE UNIDAD Y MÁS ALLÁ

El conocimiento se desarrolla en base a la experiencia:

“Durante tres, cuatro, cinco años hablamos de la conciencia pura, la Conciencia Trascendental, pero cuando las personas empezaron a expresar sus experiencias, fue necesario ir más allá de los límites de la Conciencia Trascendental. Surgieron algunas experiencias que dieron expresión a la Conciencia Cósmica, y lo que resplandeció a su alrededor durante seis años fue Conciencia Divina. Entonces, repentinamente las experiencias dieron lugar a que expresáramos la (Conciencia de) Unidad. Luego alguien dijo algo y no me pude resistir – Conciencia de Brahman. Un desarrollo tan maravilloso del conocimiento, el crecimiento de la totalidad…/… Las experiencias surgen en base a la propia naturalidad de la vida”.

Conferencia en Arosa, Suiza, 27 de junio de 1974.

De Conciencia de Dios a Conciencia de Unidad:

“…/… uno reconoce la realidad de cómo lo Absoluto se expresa en lo relativo múltiple…/… cuando uno ve claramente el proceso de la creación…/… Y entonces lo que encuentra es que la diversidad de lo relativo llega a su fin y llega a ese valor de lo relativo más sutil que es simplemente la naturaleza de lo Absoluto, la naturaleza vibrante de lo Absoluto. Y este es el nivel de conciencia que comienza a reconocer muy claramente en un lado el Absoluto inmanifiesto y en el otro este impulso relativo más tenue, más sutil, que es el comienzo de la creación – y al igual que la semilla brota, lo Absoluto brota – y brota como una reverberación de la totalidad de lo Absoluto en el impulso relativo más tenue de la existencia…/… Uno conoce el Ser absoluto, completamente quieto cual un océano, omnipresente, sin actividad, como el impulso más refinado de acción – es decir, la base de toda la diversidad relativa”.

Conferencia en Seelisberg, Suiza, 15 de octubre de 1973.

“El nivel que es lo más elevado en lo relativo es uno con el Absoluto…/…El rosa más tenue del pétalo y la savia incolora son dos caras de la misma moneda. Lo relativo supremo no tiene que trascender – lo trascendental ya está junto con ello. Por esta razón la transformación de Conciencia de Dios a Unidad no es un fenómeno. Es sólo el conocimiento que estaba oculto y ahora se ha desplegado. En Conciencia de Dios, cuando lo relativo supremo es una realidad normal de la vida diaria, la Unidad queda expuesta. ¿Expuesta a quién?. A sí misma. ¿Por quién?. Por sí misma. ¿Para quién?. Para sí misma. Nada participa en la transformación de Conciencia de Dios a Unidad excepto la Unidad misma. El logro más elevado de la vida es llevado a cabo tan sólo por lo que la propia vida es. Un fenómeno sólo es posible en lo relativo”.

Conferencia en Rishikesh, India, primavera de 1970.

De Conciencia de Unidad a Conciencia de Brahman:

“Ahora, en los primeros días de la Unidad el objeto que constituye el foco principal de la atención es apreciado en términos del Yo. Este objeto es visto – los ojos caen sobre él – este objeto es apreciado en términos del sujeto. Pero los ojos no sólo caen sobre esto, hay toda una parafernalia en el fondo. El foco primario está sobre este clavel, el foco secundario sobre la mesa, el foco terciario sobre el piso, el cuarto foco está sobre este lado. Así, pues, hay grados en el foco. En los primeros días de la Unidad sólo el primer foco – el objeto de atención primaria – es apreciado en términos del Yo, y cuando este estado es vivido durante algún tiempo el objeto del segundo foco también participa del mismo valor. Un poco más de práctica, algún tiempo más viviendo la Unidad, e incluso los objetos del tercer grado del foco y después los del cuarto grado del foco (están en términos del Yo). Del mismo modo, a medida que comenzamos a vivir el medio ambiente próximo en términos del Yo, la capacidad para apreciar los valores más lejanos del medio ambiente en términos del Yo sigue creciendo. Y llega un momento cuando todo el universo galáctico, que ni siquiera podemos ver – todo es conocido de forma concreta y apreciado en términos del Yo. Y este es el último extremo de la Conciencia de Unidad que, debido a su característica diferente, ha recibido un nombre, Conciencia de Brahman. Es la Conciencia de Unidad, sólo que es la expansión de la Unidad”.

Conferencia en Seelisberg, Suiza, 4 de octubre de 1973.

La naturaleza de Conciencia de Brahman:

“La Conciencia de Brahman es más que la suma total de las experiencias de la Unidad. Todas estas experiencias están descritas en las expresiones de las Upanishads. Todas estas experiencias juntas crean un todo que es más que el conjunto de las partes…/… crean un despertar, crean un conocimiento y este conocimiento estimula la conciencia a un valor que es conocido como “lo Grande” – Brahman. Así pues Brahman es el estado de conocimiento estimulado por las partes del conocimiento contenidas en las Upanishads, pero tomadas en un valor holístico…/…Estas descripciones del Absoluto se convierten en partes, y cuando son puestas juntas se produce una cierta totalidad. Y con el fin de aclarar que es esa totalidad, Vyâsa tuvo que estructurar expresiones, y estas son los Brahma Sûtras: los sûtras de Brahman, los hilos que tejen la tela de Brahman a partir de los hilos de las Upanishads puestos juntos…/… El valor completo del conocimiento de las Upanishads, en el nivel de la comprensión, y el valor completo de las experiencias de Unidad en la vida diaria, en el nivel de la experiencia – ambos juntos son el tema del cual tratan los Brahma Sûtras”.

“Así los Brahma Sûtras se yerguen como las expresiones del conocimiento supremo. Si no hubieran estado ahí, el conjunto de las experiencias de Unidad habría permanecido sólo como el conjunto de las experiencias de Unidad en sus segmentos – miles de experiencias, una tras otra…/… Este tipo de experiencia es como experimentar esta columna aquí, esta columna aquí, esa columna ahí, esa columna allí – no hay la oportunidad de que todas las columnas se experimenten en una visión y den lugar a la experiencia de la casa como un todo. Las experiencias de Unidad son muy profundas, muy hermosas, una tras otra, pero no hay la oportunidad de que esa totalidad de experiencia – ese valor infinito, enormemente ilimitado de experiencia – surja, que es mayor que el conjunto de las partes de esas experiencias. Vyâsa lo hizo posible gracias al conocimiento que nos entregó (dió)…/… Este despertar habría quedado para algunas personas muy, muy afortunadas si Vyâsa no hubiera llegado con sus Sûtras …/… Pero cuando las experiencias están creciendo – las cosas (experimentadas una tras otra) en términos de mi propio Yo – y entonces los Brahma Sütras están disponibles, inmediatamente uno comienza a sonreir (y piensa), “Oh sí” – simplemente porque este despertar está en el nivel del  intelecto …/… el conocimiento supremo…/…”

“Este despertar no es posible por experimentar una cosa tras otra en términos del Yo, o por comprender esto en términos del Absoluto y eso en términos del Absoluto …/…Vyâsa, cuya sabiduría era tan excelsa, nos dió ese conocimiento supremo, esos impulsos de los sûtras, esos impulsos de conocimiento, que nos permiten vivir en la vida diaria esa totalidad que es más que el conjunto de las partes de la experiencia de la Unidad”.

Conferencia en Biarritz, Francia, 14 de diciembre de 1975.

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MAHARISHI: SOBRE LAS TRES GUNAS

VERSO 27

 prakriteh kriyamânâni

gunaih karmâni sarvashah

ahankâra-vimûdhâtmâ

kartâham iti manyate

“Las acciones son siempre realizadas

por las gunas de la Naturaleza. Aquél cuya

mente está engañada por el sentido del “yo”,

sostiene “yo soy el que actúo”.

COMENTARIO DE MAHARISHI:

“Este verso revela quién es el agente de todas las acciones y proporciona una respuesta elegante a la pregunta que, de forma natural, surge cuando, a través de la práctica de la meditación trascendental, se comienza a vivir en conciencia de bienaventuranza, se comienza a sentir la autosuficiencia. ¿Cómo es posible la acción, que está siempre motivada por el deseo, en el estado de completa satisfacción? La respuesta a esta pregunta es: “las acciones son siempre realizadas por las gunas“.

Sattva, rajas y tamas son las tres gunas de la Naturaleza (prakriti). Prakriti es la fuerza motora primordial. Es el constituyente esencial de la creación manifiesta y está en la base de toda la actividad. Eso es lo que el Señor quiere decir cuando afirma que todas las acciones y todos los sucesos en la creación surgen de las tres gunas y de sus combinaciones y permutaciones.

Un ejemplo puede aclarar cómo interactúan las gunas. Es una ley natural que, cuando se crea un vacío en algún punto de la atmósfera, inmediatamente se genera una corriente desde la zona mayor de presión. Pero aunque la corriente parte de un área de mayor presión, su causa es el vacío. Es el vacío el que crea la situación. De la misma forma, las corrientes de las tres gunas fluyen para mantener un equilibrio entre sí mismas. Fluyen continuamente desde un campo de existencia a otro, y de esta forma crean y mantienen de manera natural varias actividades. La totalidad del mundo fenómenico no es otra cosa que la interacción de las tres gunas.

Las gunas se expresan, por ejemplo, en los procesos metabólicos del cuerpo, que hacen surgir las sensaciones de hambre y sed. La necesidad de alimento y agua corresponde al campo de la fisiología, pero el ego siente “tengo hambre”, “tengo sed”. Las gunas son responsables de modo semejante de todas las experiencias. Son la base de todos los acontecimientos y actividades, pero el ego los asume para sí y siente: “estoy actuando”.

Mientras no se ha experimentado el Yo como separado de la actividad, la mente permanece “engañada” acerca de su propio estatus y su relación con la actividad; al asociarse con la naturaleza de las gunas asume la autoría de la acción, aunque, en realidad, ésta pertenece a las gunas. Es así como, a través de la ignorancia de su propio Yo, el hombre cae en la esclavitud de la acción”.

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VERSO 28

tattva-vit tu mahâ-bâho

guna-karma-vibhâgayoh

gunâ guneshu vartanta

iti matvâ na sajjate

 “Pero aquél que conoce la verdad

sobre las divisiones de las gunas y sus

acciones, ¡oh, tú, de poderosos brazos!, sabiendo

que son las gunas las que actúan sobre

las gunas, permanece desapegado”.

COMENTARIO DE MAHARISHI:

“Este verso, en contraste con el anterior, muestra el estado mental del hombre realizado y, al mismo tiempo, da una visión del proceso de realización a través del conocimiento de las tres gunas.

Son tres las gunas que constituyen prakriti. Prakriti está formada por ocho partes (1). Esto da lugar a las 24 divisiones básicas del campo de las gunas. El conocimiento de estas 24 divisiones y sus acciones libera al hombre de la esclavitud de la acción porque le enseña cómo ambos aspectos de nuestra vida, el subjetivo y el objetivo, emanan de las gunas, y cómo el Yo está eternamente desligado de todo lo que constituye el campo manifiesto de la vida.

El camino para la liberación de la esclavitud tiene los siguientes aspectos significativos:

1.- El conocimiento ha de ser completo y total, ya que el Señor dice: “aquél que conoce la verdad”.

2.- El conocimiento debe ser sobre:

  • a)         las “gunas”
  • b)         sus “divisiones”
  • c)         sus “acciones”

3.- El conocimiento ha de ser también sobre la interacción de las gunas: debe saberse que las gunas son en sí mismas el sujeto, el objeto y la relación sujeto-objeto; y que constituyen la totalidad de la existencia fenoménica. Porque el Señor dice: “son las gunas las que actúan sobre las gunas“.

En el verso anterior, el Señor ha atribuido la autoría de la acción a las tres gunas; en éste dice que aquél que conoce la verdad acerca de las gunas y sus acciones “permanece desapegado”.

Se puede formular aquí, la siguiente pregunta: ¿es la comprensión intelectual de las gunas suficiente para traer la libertad? Si la comprensión intelectual pudiera satisfacer las condiciones del conocimiento más arriba mencionadas, entonces, de acuerdo con este verso, sin duda podría hacer que el hombre estuviera suficientemente “desapegado” como para disfrutar de completa libertad. Pero es dudoso que la “verdad” acerca de las tres gunas y su interacción pueda ser conocida tan sólo en el nivel de la comprensión intelectual, sin incluir directamente la naturaleza de las gunas en el nivel más sutil de la creación.

Surge, entonces la pregunta: ¿Cómo se puede alcanzar esta comprensión directa? La respuesta es sencilla: las gunas son el aspecto más refinado de la creación. Por consiguiente, si el hombre dirige su atención al nivel más sutil de la creación, podrá conocer qué son las tres gunas, sus divisiones y todos los detalles concernientes a sus acciones. De hecho, todo este conocimiento se adquiere durante la meditación trascendental, cuando la mente está a punto de trascender el estado más sutil del objeto de atención. Por tanto, puede decirse que la frase del Señor: “aquél que conoce la verdad sobre … de las gunas” incluye también dentro de su contenido la enseñanza: “Sé sin  las tres gunas” (2), ya que éste es el modo de conocer “la verdad” en el nivel más sutil de la creación.

Una vez establecido en la conciencia trascendental, el estado más allá de las tres gunas, el conocedor de la Realidad sabe por propia experiencia que el campo de la acción se encuentra en la superficie de su vida y que está separado de su existencia real. Así, “aquél que conoce la verdad” no quiere decir solamente aquél que conoce “las divisiones de las gunas y sus acciones”, sino también aquél que ha realizado el Yo como separado de la actividad. Este estado natural de separación con respecto a la acción, adquirido mediante la práctica de la meditación trascendental, es la base para permanecer “desapegado”. Cuando el estado del Ser, o conciencia pura, se establece firmemente en la naturaleza misma de la mente, se vive de forma completamente natural este estado de existencia pura separado del campo de la actividad, incluso mientras el ego, el intelecto, la mente y los sentidos están ocupados en la acción. Se experimenta que el campo de la actividad permanece en la esfera de las tres gunas y ya no está íntimamente conectado con nuestra propia existencia. Así es como de modo natural se  “permanece desapegado” en medio de la actividad. Este estado de conocimiento llena todo el campo del entendimiento del hombre. Es por esto que el Señor dice: “sabiendo que son las gunas las que actúan sobre las gunas, permanece desapegado”.

Este verso habla de la acción en términos de libertad a través del conocimiento del Sankhya, pero dado que este conocimiento alcanza su plenitud sólo a través del proceso de la experiencia directa, también incluye la técnica y la filosofía del Yoga. Por tanto, en este verso, el Señor unifica las filosofías del Sankhya y del Yoga, descritas por separado en el segundo capítulo, e inicia un principio de liberación de la esclavitud del Karma, que resulta del efecto combinado de las dos enseñanzas. Esto proporciona la base del Karma Yoga y los fundamentos esenciales para su realización.

Todo el propósito de este verso, aunque hable en términos de las gunas, es iluminar el estado de plenitud de la vida en conciencia absoluta de bienaventuranza (jivan-mukti)”.

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VERSO 29

prakriter guna-sammûdhâh

sajjante guna-karmasu

tân akritsna-vido mandân

kritsna-vin na vicâlayet

“Aquellos que son engañados por las gunas de la Naturaleza,

están ligados a las acciones de la gunas.

Que aquél que conoce el todo, no perturbe

al ignorante que sólo conoce una parte.”

COMENTARIO DE MAHARISHI:

“Una vez más, el Señor advierte al iluminado que no lance su conocimiento de la vida sobre el ignorante. La razón de ello es que el iluminado, establecido en el Ser, tiene una base permanente sobre la que apoyarse y, desde aquí ve el mundo como la interacción de las tres gunas y sabe por experiencia que los efectos de sattva, rajas y tamas no le afectan. Pero si un ignorante trata de copiar el estado del iluminado en su propia vida, creará confusión en su comportamiento y su acción podría caer en un patrón tal que menospreciara la validez del bien y del mal en la vida práctica. Un hombre así no será útil para sí mismo ni para los demás. Después de haber cometido un robo, el hombre no iluminado podría decir que eran sólo las tres gunas interactuando entre sí, mientras que su Yo no estaba involucrado; por tanto, él no es responsable. ¡No ha hecho nada! De ahí que el Señor advierta al iluminado que no revele el estado interno de su mente al ignorante.

Se infiere, pues, que si el hombre iluminado desea bendecir al ignorante, deberá encontrarse con él en el nivel (3) de su ignorancia y tratar de elevarle desde allí, dándole la clave para trascender, de forma que pueda alcanzar la conciencia de bienaventuranza y experimentar la Realidad de la vida. No debería hablarle acerca del nivel del que está realizado, ya que con esto sólo lograría confundirle”.

 MAHARISHI: On the Bhagavad – Gîtâ, III, 27-29.


(1) Ver VII, 4.

(2) Ver II, 45

(3) Ver comentario a III, 35.

MAHARISHI: EL DESARROLLO DE LA CONCIENCIA

COMENTARIO DE MAHARISHI:

“”No hay nada en este mundo tan purificador como el conocimiento”: el trabajo de un purificador consiste en primer lugar en purificar los distintos componentes o ingredientes y después de haber liberado los componentes de sus impurezas, presentar la totalidad en su estado puro.

El conocimiento es el purificador de la vida. Purifica la vida, en cuanto que analiza los diferentes aspectos de la existencia y distingue y separa el aspecto eterno del transitorio. Actúa como un filtro que separa el barro del agua fangosa. La naturaleza real de la vida es la conciencia absoluta de bienaventuranza; este agua cristalina de la vida se ha enturbiado al mezclarse con las actividades de las tres gunas. Esto ha resultado en ocultar la eternidad de la vida tras sus aspectos transitorios y siempre cambiantes.

El estado puro del Ser se realiza conociendo los componentes absoluto y relativo de la vida. Este conocimiento llega a la perfección cuando el conocedor consigue una perfecta intimidad con el Ser y llega a ser plenamente consciente de la actividad básica de la vida, la actividad de las tres gunas como algo separado del Ser. La intimidad perfecta con el Ser se obtiene cuando la mente alcanza el estado trascendental de la conciencia. Este es el estado absoluto del conocimiento, que puede ser descrito como el estado de conocimiento puro. Cuando el conocimiento se hace perfecto, llega al estado de puro conocimiento y lleva la vida a la pureza perfecta. De esta manera, el conocimiento elimina la ignorancia, que es la mayor impureza de la vida, y libera la vida del ciclo del nacimiento, la muerte y el sufrimiento.

El aspecto superficial del conocimiento es conocer y entender; la naturaleza real del conocimiento es el estado de conocimiento puro, el estado de conciencia pura o Ser. Considerando el conocimiento de esta forma, vemos que la conciencia trascendental representa la naturaleza real del conocimiento. Otra fase del conocimiento es cuando la conciencia trascendental coexiste con la actividad del estado de conciencia de vigilia. En este estado, cuando la conciencia trascendental se establece de forma permanente en la naturaleza misma de la mente, las fases absoluta y relativa de la vida comienzan a ser apreciadas simultáneamente: el Yo es experimentado como separado de la actividad. Existe todavía otro estado de conocimiento en el que la separación entre el Yo y la actividad se funde en la Unidad de la conciencia de Dios, que es el estado más purificado de la vida, libre de cualquier mancha de impureza. Esta vida de pureza absoluta representa el estado supremo del conocimiento, acerca del cual dice el Señor: “aquel que es perfecto en Yoga, por sí mismo en el curso del tiempo lo encuentra dentro de sí mismo”. Lee el resto de esta entrada

FICHTE: LA VIDA BIENAVENTURADA (1)

“Repara en ti mismo: aparta tu mirada de todo lo que te rodea y llévala a tu interior. Tal es el primer requerimiento que la filosofía hace a quien se inicia en ella.”

Primera introducción a la doctrina de la ciencia, 1

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“Las lecciones que aquí comienzo han sido anunciadas como la exhortación a una vida bienaventurada…./… a pesar de que según una compresión más adecuada en la expresión vida bienaventurada hay algo que sobra. A saber, la vida es necesariamente bienaventurada, ya que ella es la bienaventuranza…./…. Por consiguiente, expresándose estrictamente, las lecciones que me he propuesto impartir debería haberlas llamado la introducción a la vida, o la doctrina de la vida – o si no, tomado el concepto por el otro lado, la introducción a la bienaventuranza, o la doctrina de la bienaventuranza.

He dicho que la misma vida es bienaventuranza. De otro modo no puede ser: ya que la vida es el amor y toda la forma y fuerza de la vida consiste en el amor y surge del amor. Con lo dicho he expresado una de las proposiciones más profundas del conocimiento que en mi opinión sólo puede hacérsele clara y esclarecedora a una atención verdaderamente concentrada y esforzada. El amor escinde el ser que en sí está muerto en un ser dual, colocándolo ante sí mismo, y esto lo hace para un Yo o una mismidad que se contempla y sabe de sí. En tal yoidad reposa la raíz de toda vida. Además el amor unifica y enlaza íntimamente el Yo escindido, que sin amor sólo se contempla a sí fríamente y sin interés. Esta última unidad en una dualidad que ya no se abandona, sino que permanece eternamente, es ahora justamente la vida…./… Más aún, el amor es ahora contento consigo mismo, alegría de sí mismo, gozo de sí mismo, y por tanto bienaventuranza. Y así queda claro que vida, amor y bienaventuranza son absolutamente uno y lo mismo”.

…/… “El ser –ser, digo- y la vida son uno y lo mismo. Sólo la vida es capaz de existir independientemente por sí y a través de sí misma. Y además la vida, tan cierto como que es vida, lleva la existencia consigo. Corrientemente se piensa el ser como un ser estático, rígido y muerto”.

…/… “Esta opinión vulgar queda contradicha con la afirmación ya expresada: sólo el ser, sólo aquello que es a través de sí y por sí mismo, es. Más aún, decimos: este ser es simple, igual a sí mismo, invariable e inalterable, no hay en él ningún surgir no desaparecer, ninguna variación ni juego de configuraciones, sino siempre el mismo sereno ser y consistir.

Que esta afirmación es correcta, se puede mostrar rápidamente: lo que es por sí mismo, es justamente sin fisura, y es completo, consistiendo de una vez, y no se le puede añadir nada.

Y con ello nos hemos abierto e inaugurado el camino hacia la intelección de la diferencia característica de la vida verdadera, que es una con el ser, frente a la vida sólo aparente, que en la medida en que es mera apariencia es una con el no-ser. El ser es simple, invariable, y permanece eternamente igual a sí mismo. Por tanto, también la vida verdadera es simple, invariable y eternamente igual a sí. La apariencia es un cambio ininterumpido, un oscilar continuo entre el hacerse y el desaparecer. Por tanto, la vida meramente aparente es un cambio ininterrumpido que oscila para siempre entre el hacerse y desaparecer, despedazada por variaciones interminables. El centro de la vida es siempre el amor. La vida verdadera ama lo uno, invariable y eterno. La vida meramente aparente trata de amar –si al menos fuera capaz de ser amada y si quisiera mantener fijo su amor- lo pasajero en su caducidad”.

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MAHARISHI: LA COGNICIÓN VÉDICA

(También en SHVETĀSHVATARA UPANISHAD IV.8)

EXPERIENCIA  ACTUAL DE UN MEDITADOR:

 “He tenido una experiencia de percibir la totalidad expresándose como una ola y asentándose de nuevo en la totalidad…./… Lo primero que ocurrió en la meditación era simplemente una ilimitación plana y entonces comenzó a tener cierta viveza dentro de sí, cierta vibración. Como si una luz blanca y pura que no se podía realmente ver comenzara. Tenía un cierto color dorado, era tan sólo una pequeña vibración.

Entonces la vibración pareció hacerse mayor y, aunque no oía ningún sonido, la vibración se hizo sonido. Yo no la estaba oyendo, la estaba percibiendo. Y parecía como si esta vibración creara una capa tras otra, hasta que se formó una pequeña ola. Parecía como si se formara una pequeña ola y después se asentaba en esa ilimitación plana. Pero aunque la ola era muy rápida, podía percibir cada una de sus partes. Tuve el sentimiento de que en aquél pequeño brote, en aquella pequeña ola, estaba contenido todo. Era como si lo conociera todo al verla, aunque todavía no era completamente manifiesta. Era como tener la semilla de un árbol en la mano.

Al entrar en la meditación una pregunta continuaba, por alguna razón, apareciendo con gran fuerza en mi mente: ¿qué es más sutil, la luz o el sonido?. Me resultaba muy obvio que la luz era más sutil que el sonido y que todas las formas estaban hechas de luz. Parecía como si la forma estuviera hecha de luz que reflejaba los diferentes ritmos del sonido, que era también luz pura en su naturaleza, y que todo ello era conciencia pura.”

(Extraído de Maharishi: El conocimiento está estructurado en la conciencia)

COMENTARIO DE MAHARISHI:

“Este es el momento, cuando esta experiencia está fresca en nuestra mente, de echar un vistazo a cómo tiene lugar la cognición de las leyes de la naturaleza. Los rishis vieron, los veedores de los himnos del Veda vieron los himnos directamente. La cognición de la estructura de los himnos es semejante a esta experiencia. La conciencia es experimentada tomando la forma de una ola y la ola haciéndose sonido. La ola es vista y el sonido es oído. Así es como tiene lugar la cognición de los richas, de la estructura de los himnos y de la forma acompañada del sonido correspondiente. La forma se eleva y se asienta. A surge y termina, G surge y termina, NI surge y termina. Cada palabra se expresa y se completa, entonces hay un vacío. Así cada forma surge en la cognición a partir de su valor vibrante de sonido. Y esto da expresión a la métrica del sonido en la secuencia correcta. La forma en el sonido y el sonido en la forma. La forma es vista y el sonido es oído. Esto es la cognición. Esta es la estructura en el nivel de la propia conciencia. La conciencia reverbera simultáneamente en el valor del sonido y la forma. Al surgir la forma, surge el sonido y cuando la forma se completa, el sonido se completa. En esta secuencia el surgir y desaparecer de la forma y el sonido dio una melodía sonora y una estructura al richa.

…/…Los rishis vieron y lo que vieron fueron los impulsos de su propio Ser, las reverberaciones de su propia conciencia, el hogar de todos los impulsos de la creación, el hogar de todas las leyes de la naturaleza, la semilla de la creación reverberando en su propia conciencia. En esa totalidad universal dentro de la conciencia individual encontraron que el richa védico está estructurado. Por esta razón se llama ‘cognición’, darshana. Los rishis, veedores, son drishta, conocedores. Conocieron las expresiones del conocimiento en el nivel de su propia conciencia. El conocedor se encontró a sí mismo en la expresión del conocimiento y, entonces, el conocimiento fue íntimamente conocido, plenamente apreciado. Este es el conocimiento completo, que lleva dentro de sí toda la historia de la creación y la evolución, todo acerca de todo. Esta es la totalidad de un richa, todo el conocimiento contenido en la cognición de un veedor.”

(El conocimiento está estructurado en la conciencia. Interlaken, 17.2.1974)]

NARAYANA  SUKTA  (YAJUR VEDA)

MAHARISHI: EL YO Y LA LEY NATURAL

La rectitud de una acción está determinada por el nivel de conciencia

 “Además, el conocimiento de la ley de un área específica no puede hacer que un hombre actúe estrictamente de acuerdo con el patrón prescrito en ese área, por la razón simple de que hay un número infinito de áreas de la vida y cada una de ellas tiene un número infinito de aspectos. La ley se refiere a un aspecto de la vida o a algún aspecto particular de esta o aquella área de la vida. Pero incluso con todas estas leyes, una persona no las tiene conscientemente en su mente cuando actúa. Cada uno actúa en base a su nivel de conciencia. Posteriormente, un hombre puede llegar a saber si actuó exactamente de acuerdo con las leyes adecuadas o no. Pero la acción dependerá del nivel de conciencia: según sea el nivel conciencia, esa será la base de la acción de una persona.”

 …/…”Todo el propósito de la ley es guiar la actividad en todo momento en una dirección evolutiva. Es un propósito muy loable y la aspiración de cada ley es evitar a los hombres los problemas. La dificultad es que nadie puede tener el conocimiento de todas las leyes -puesto que hay innumerables áreas en cada aspecto de la vida…/…Así, si no es posible tener el conocimiento de todas estas innumerables leyes, todavía más imposible es actuar en base al conocimiento de todas las leyes. Esta es la razón fundamental de que la ley no haya tenido éxito en traer plenitud a la vida.”

 Localizando el hogar de todas las leyes de la naturaleza en lo trascendente

 …/…”El orden llegará siempre a través de la ley. Sólo se trata de localizar la base común de todas las leyes y estabilizar el hogar de todas las leyes de la naturaleza en nuestra conciencia, de modo que cada impulso de nuestros pensamientos, deseos, experiencias y acciones surja desde ese valor básico que fortalecerá todas las leyes en los diferentes campos de la vida. Este es el único camino gracias al cual la vida puede estar real, profunda y perfectamente en armonía con todas las leyes, ya sean las leyes de nuestra propia cultura, de nuestra sociedad, de las sociedades vecinas o de todo el mundo.

Afortunadamente, la base común de todas las leyes, el área desde la cual todas las leyes brotan como expresiones diferentes de la creación y del comportamiento en la naturaleza y en la sociedad, ha sido localizada. La base común de toda la actividad ha sido localizada en el campo de lo trascendente…./…sabemos que lo trascendente es nuestro propio estado asentado de conciencia, la forma más simple de nuestra propia conciencia. Esta forma más simple de nuestra propia conciencia es el hogar de todas las leyes de la naturaleza y nos proporciona una plataforma profunda para que nuestra acción esté en armonía con todas las leyes de la naturaleza en todo tiempo y lugar.”

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MAHARISHI: EL RENACIMIENTO Y LA PÉRDIDA DEL CONOCIMIENTO VÉDICO

“Los Vedas son el faro de la sabiduría eterna que guía al hombre hacia la salvación y le inspira a la realización suprema.

La omnipresencia del Ser eterno, inmanifiesto y absoluto; su condición de Eso, aún en medio de la diversidad manifiesta de la creación; y la posibilidad de que todo hombre pueda realizar al Ser en su propio yo, estas son las grandes verdades de la filosofía perenne de los Vedas.

Los Vedas revelan la Unidad inmutable de la vida, que subyace a la multiplicidad evidente de la creación, dado que la Realidad es, a un tiempo, manifiesta e inmanifiesta y solamente existe Eso. “Yo soy Eso, tú eres Eso, y todo esto es Eso”. Esta es la Verdad y este es el corazón de la enseñanza Védica que fue ensalzada por los rishis como una enseñanza “digna de ser escuchada, contemplada y realizada”.

La verdad de la sabiduría Védica es por su propia naturaleza independiente del tiempo, y por tanto, jamás podrá perderse. Sin embargo, cuando la visión del hombre se hace parcial y queda aprisionada por la influencia limitadora del mundo fenoménico hasta tal extremo que pierde de vista el aspecto absoluto de la Realidad; cuando se encuentra entonces confinado dentro de las fases cambiantes de la existencia, su vida pierde estabilidad y comienza a sufrir. Cuando el sufrimiento aumenta, la fuerza invencible de la naturaleza actúa para devolver al hombre la visión correcta y para establecer un modo de vida que de plenitud de nuevo al propósito elevado de su existencia. La larga historia del mundo registra muchos períodos así en los que el modelo ideal de vida es primero  olvidado y, más tarde, restaurado para el hombre. Lee el resto de esta entrada

MAHARISHI: EL VEDA: LA FUENTE DE LA CREACIÓN

“La primera manifestación de la creación es el resplandor auto-iluminado de la vida. Este es el campo del intelecto establecido o el ego individual en su propio estado establecido. Este resplandor auto-iluminado de la vida es llamado el Veda. El segundo paso en el proceso de manifestación es el surgimiento de lo que llamamos una vibración, que trae a la luz los atributos de prakriti o la Naturaleza -las tres gunas. Este punto constituye el inicio del funcionamiento del ego. Aquí la experiencia comienza de una forma muy sutil: la trinidad del experimentador, lo experimentado y el proceso de experiencia llega a la existencia. Este es el inicio de la acción en el proceso de la creación. Justo antes del comienzo de la acción, antes del inicio de la vibración más sutil, en ese estado auto-iluminado de la existencia reside la fuente de la creación, el depósito de energía ilimitada. Esta fuente de la creación es el Veda, el campo de inteligencia casi absoluta que subyace e impregna toda la actividad responsable de la creación y la evolución en la vida. Siendo la fuente de toda la creación es llamado Brahma, el Creador. Brahma o el Veda es naturalmente la fuente de toda la actividad. Por esta razón el verso dice: ‘Conoce que la acción nace de Brahma’.”

On the Bhagavad Gita, III, 15.

“La creación comienza con prakriti o la Naturaleza, que se expresa a sí misma en las tres gunas: sattva, rajas y tamas. A medida que el proceso de creación continua las tres gunas se manifiestan como ‘mahat tattva’, el principio del intelecto. Este se manifiesta posteriormente como ‘aham tattva’, el principio de la mente, que a su vez se manifiesta como los cinco ‘tanmatras’, de los cuales surgen los cinco sentidos. Luego, a medida que el proceso de manifestación continúa, los cinco tanmatras se manifiestan como los cinco elementos que se combinan para constituir la totalidad de la creación objetiva.”

On the Bhagavad Gita, VI, 21.

CURSO SOBRE CIENCIA VÉDICA Y FILOSOFÍA

Este curso de once lecciones ha sido desarrollado por Pedro Jiménez, profesor de Filosofía y de la Ciencia Védica. Muestra cómo muchos de los filósofos más importantes de la tradición occidental tuvieron experiencias cumbre, experiencias esporádicas de estados superiores de conciencia. Ellas no sólo proporcionaron plenitud a sus vidas, sino que además fueron la fuente de muchas de sus ideas y teorías. Algunos grandes filósofos fueron incluso más allá al concebir la filosofía como una búsqueda de la iluminación: la experiencia y el conocimiento intelectual de la realidad última, el Campo Unificado. Esta aspiración quedó encarnada en el nombre que dieron a lo que hacían “amor por la sabiduría” y personificada en el ejemplo del verdadero sabio.

El curso selecciona una serie de temas específicos tomados de la Filosofía y de la Ciencia Védica para mostrar los paralelos históricos y de conocimiento existentes entre ambas tradiciones. La Ciencia Védica puede iluminar problemas y temas que han permanecido oscuros, mal comprendidos o sin solución satisfactoria en la filosofía occidental. De este modo, el conocimiento védico, renovado y clarificado por Maharishi, puede dar plenitud a una tradición de 2500 años de búsqueda de la sabiduría, la verdad, la acción correcta y de una sociedad fundada en los valores más elevados de la vida. Pero, además, los instrumentos de análisis y los conceptos desarrollados por la filosofía pueden ayudar a profundizar nuestra comprensión de la Ciencia Védica y a valorar su relevancia a la luz de nuestra propia tradición intelectual.

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MAHARISHI: LA PLENITUD DE LA FILOSOFÍA

“La plenitud de la filosofía se encuentra en:

  1. Desvelar el misterio de la naturaleza.
  2. Revelar al hombre la realidad de la vida.
  3. Dar satisfacción a la búsqueda de la mente humana.
  4. Proporcionar la experiencia directa de la realidad última de la vida y, por este medio, ofrecer experiencia directa  de todos los niveles diferentes de la vida y de la creación.

La  plenitud de la filosofía consiste en revelar al hombre que los valores transitorios de la vida diaria coexisten con los valores permanentes e imperecederos de la vida eterna.

La filosofía debe conducir al hombre a convertirse en conocedor de la realidad, establecido en la verdad de la vida, libre de dudas en lo que se refiere a todo lo que hay en el campo de la creación. El hombre debe, no solamente ser el conocedor de la realidad, sino que debe también vivir la realidad junto con los valores de la vida plenamente integrados. Debe ser un hombre eternamente satisfecho en conciencia divina, viviendo la plenitud en la vida. Debe ser maestro  en el arte de vivir gracias a su conocimiento de la ciencia del Ser.

El estudio moderno de la filosofía no hace justicia completa a la amplitud del tema. Durante el transcurso de muchos años no ha hecho más que rozar la superficie de este glorioso campo del saber. Lo que ahora necesitamos es una visión clara de la plenitud de la filosofía y un medio para llevar los grandes valores de este estudio al nivel de la inteligencia y experiencia comunes en la vida práctica diaria.

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