MAHARISHI: EL RENACIMIENTO Y LA PÉRDIDA DEL CONOCIMIENTO VÉDICO

“Los Vedas son el faro de la sabiduría eterna que guía al hombre hacia la salvación y le inspira a la realización suprema.

La omnipresencia del Ser eterno, inmanifiesto y absoluto; su condición de Eso, aún en medio de la diversidad manifiesta de la creación; y la posibilidad de que todo hombre pueda realizar al Ser en su propio yo, estas son las grandes verdades de la filosofía perenne de los Vedas.

Los Vedas revelan la Unidad inmutable de la vida, que subyace a la multiplicidad evidente de la creación, dado que la Realidad es, a un tiempo, manifiesta e inmanifiesta y solamente existe Eso. “Yo soy Eso, tú eres Eso, y todo esto es Eso”. Esta es la Verdad y este es el corazón de la enseñanza Védica que fue ensalzada por los rishis como una enseñanza “digna de ser escuchada, contemplada y realizada”.

La verdad de la sabiduría Védica es por su propia naturaleza independiente del tiempo, y por tanto, jamás podrá perderse. Sin embargo, cuando la visión del hombre se hace parcial y queda aprisionada por la influencia limitadora del mundo fenoménico hasta tal extremo que pierde de vista el aspecto absoluto de la Realidad; cuando se encuentra entonces confinado dentro de las fases cambiantes de la existencia, su vida pierde estabilidad y comienza a sufrir. Cuando el sufrimiento aumenta, la fuerza invencible de la naturaleza actúa para devolver al hombre la visión correcta y para establecer un modo de vida que de plenitud de nuevo al propósito elevado de su existencia. La larga historia del mundo registra muchos períodos así en los que el modelo ideal de vida es primero  olvidado y, más tarde, restaurado para el hombre.

Vyasa Veda, el sabio de visión iluminada y el más grande entre los historiadores de la antigüedad, narra el aumento de la perversidad en las familias de aquéllos que gobernaban al pueblo hace unos cinco mil años. Fue entonces cuando el Señor Krisna vino a recordar al hombre los verdaderos valores de la vida y del vivir. Él restableció que el contacto directo con el Ser trascendental es lo único que puede dar plenitud a todos los aspectos de la vida. Él sacó a la luz el Ser absoluto como la realidad básica de la vida y lo estableció como el fundamento de todo pensamiento que, a su vez, es la base de toda acción. Esta filosofía del Ser, del pensamiento y de la acción, es la verdadera filosofía de la vida integrada. Y no sólo ayuda al que actúa a tener éxito en sus actividades sino que, al mismo tiempo, le libera de la esclavitud de la acción, proporcionándole plenitud en todos los niveles. Tal es la enseñanza de la Verdad eterna, ofrecida por el Señor Krishna en la Bhagavad Gita.

Gradualmente esta enseñanza fue olvidada, de tal forma que dos mil años más tarde incluso el principio del Ser como la Realidad absoluta, fuente y base de toda la creación, quedó ensombrecido por creencias erróneas que glorificaban tan sólo los aspectos relativos de la vida. “El largo periodo de tiempo” dice el Señor Krishna, es la razón de esta pérdida de la sabiduría.

Cuando se perdió de vista la filosofía de la vida integrada que el Señor Krishna había restablecido, se impuso la idea de que todo cuanto puede ofrecer la vida se encuentra en los niveles evidentes de la existencia material y que, por tanto, era inútil aspirar a cualquier cosa que pudiera encontrarse en niveles más profundos de los que muestran las apariencias externas. La sociedad fue dominada por esta perspectiva superficial, se perdió la visión de la Realidad, sé olvidó la verdadera jerarquía de los valores y la estabilidad de la vida se destruyó. La tensión, la confusión, la superstición, la infelicidad y el miedo prevalecieron.

El Señor Buda vino a remediar esta situación. Habiendo hallado el campo de la acción totalmente distorsionado, llegó con el mensaje de la acción correcta y, hablando desde su nivel de conciencia establecido en el Ser, en la libertad eterna (Nirvana), el Señor Buda enseñó la filosofía de la acción en libertad. Abogó por la meditación como medio para purificar el campo del pensamiento a través del contacto directo con el Ser y crear, así, el estado de acción correcta en la sociedad. El mensaje del Señor Buda fue completo, ya que incorporaba los campos del Ser, del pensamiento y de la acción en su tema de renacimiento. Pero, debido a que sus seguidores no acertaron a relacionar estos diferentes aspectos de la vida de una manera sistemática a través de la práctica de la meditación trascendental, la experiencia del Ser como la base de una vida correcta quedó en la oscuridad. La estructura completa de la enseñanza del Señor Buda no sólo sufrió serias distorsiones, sino que fue completamente tergiversada. El efecto se confundió con la causa. La acción correcta fue considerada como un medio para alcanzar el nirvana, cuando, en realidad, la acción correcta es el resultado de este estado de conciencia en libertad.

La tragedia de todo maestro ha sido siempre que, mientras él habla desde su nivel de conciencia, sus seguidores sólo pueden recibir el mensaje desde su propio nivel; así, el abismo entre la enseñanza del maestro y la comprensión del discípulo se hace, con el tiempo, cada vez mayor.

La enseñanza de la acción correcta sin el debido énfasis en la necesidad primordial de la experiencia del Ser, es como construir un muro sin cimientos. Será zarandeado por el viento  y no tardará en desplomarse. Al cabo de 3 o 4 siglos había desaparecido toda conexión real entre las enseñanzas esenciales del Señor Buda y la vida cotidiana de sus seguidores. El conocimiento del principio de la vida integrada se había perdido nuevamente. Habiendo olvidado la importancia fundamental de experimentar el Ser, la sociedad se encontró inmersa, una vez más, en las superficialidades de la vida.

La naturaleza no permitirá que la humanidad esté privada por mucho tiempo de la visión de la Realidad. Una oleada de renacimiento trajo a Shankara para restablecer la base de la vida y renovar el entendimiento humano. Shankara restauró la sabiduría del Absoluto y lo estableció en la vida diaria del pueblo, fortaleciendo los campos del pensamiento y de la acción con el poder del Ser. Trajo el mensaje de la plenitud a través de la experiencia directa del Ser trascendental en el estado de conciencia del Yo, la base de todo el bien en la vida.

El énfasis de Shankara en la realización del Yo surge de la filosofía eterna de la vida integrada, expresada por el Señor Krishna en la Bhagavad Gita cuando le pide a Arjuna que primero “sea sin las tres gunas” y luego que realice las acciones mientras permanece así establecido en el Ser. Todo hombre ha de vivir siempre la conciencia de bienaventuranza del Ser Absoluto y el estado de plenitud en conciencia divina a través de todo pensamiento, palabra y acción. Esta es la esencia del mensaje de Shankara, así como la esencia del del Señor Krishna y de toda la filosofía Védica.

La mayor bendición que la enseñanza de Shankara ha ofrecido al mundo es el principio del pleno desarrollo intelectual y emocional en el estado de iluminación, basado en la conciencia pura trascendental. En este estado, el corazón es tan puro que puede fluir y rebosar en oleadas de amor universal y devoción hacia Dios, en tanto que la mente es tan refinada que puede disfrutar de la conciencia de la naturaleza divina como separada del mundo de la acción.

Las expresiones espontáneas de la mente y del corazón de Shankara en este estado de libertad y plenitud han sido una fuente de inspiración tanto para aquellos que viven por el corazón como para los que viven por la mente. Su conciencia era un ejemplo del estado más elevado del desarrollo humano; su corazón expresaba devoción trascendental suprema hacia Dios (para-bhakti), en tanto que su mente expresaba consciencia del Yo como separado del campo de la acción (gyana). Fue esto lo que hizo brotar las palabras de Shankara en éxtasis de devoción y, al mismo tiempo, en expresiones claras de conocimiento: las verdades, realistas y desnudas referentes a la naturaleza divina como separada del mundo. Estos son los dos aspectos de la realidad experimentados en una vida en completa plenitud.

Shankara no sólo hizo renacer la sabiduría de la vida integrada y la hizo popular en su día, sino que además estableció cuatro sedes principales de aprendizaje en cuatro extremos de la India para mantener pura su enseñanza y asegurar que sería propagada en su totalidad, generación tras generación. Durante muchos siglos, su enseñanza permaneció viva en sus seguidores, que vivieron el estado ideal de conocimiento con devoción (gyana y bhakti). Pero a pesar de todo su esfuerzo y previsión, el mensaje de Shankara sufrió inevitablemente con el tiempo la misma tragedia que el de los otros grandes maestros.

Si los habitantes de una casa olvidan los cimientos, es porque éstos se encuentran bajo tierra, ocultos a la vista. Así no es sorprendente que el Ser se perdiera de vista, porque se encuentra en el campo trascendental de la vida.

El estado de Realidad, descrito por el iluminado, no puede convertirse en un camino para el buscador, al igual que la descripción del punto de destino no puede reemplazar el camino que lleva hasta él. Cuando la verdad de que el Ser constituye la base del estado de iluminación quedó oscurecida, las afirmaciones de Shankara acerca de la naturaleza de la meta fueron confundidas con el camino que conduce a su realización.

Este malentendido aumentó debido a la belleza misma de la elocuencia de Shankara. Sus expresiones de profunda devoción pronunciadas en el estado de completa entrega y unidad con Dios, y sus aclaraciones intelectuales hechas en el estado de conciencia de la naturaleza divina, son tan completas y plenas en sí mismas que, vistas desde el nivel ordinario de conciencia, parecen presentar dos caminos distintos hacia la iluminación: el camino del conocimiento y el de la devoción.

Esta es la tragedia del conocimiento: el trágico destino que el conocimiento ha de encontrar en manos de la ignorancia. Es inevitable, porque la enseñanza procede de un nivel de conciencia y es recibida en otro nivel completamente diferente. El conocimiento de la unidad debe, en el curso del tiempo, estrellarse contra las duras rocas de la ignorancia. La historia lo ha probado una y otra vez. La enseñanza de Shankara no podía ser una excepción a la regla.

La idea de que existen dos caminos se volvió más predominante debido al descuido de los que custodiaron la enseñanza de Shankara. Dado que adoptaron el modo de vida del renunciante, se interesaron naturalmente en los pensamientos de separación entre lo Divino y el mundo y, como esta situación continuó generación tras generación, el aspecto del conocimiento comenzó a dominar la tradición de Shankara, en tanto que el aspecto de devoción perdió gradualmente su importancia. La enseñanza se volvió unilateral y, desprovista de su totalidad, acabó perdiendo su atractivo universal. Llegó a ser considerada como mayavada, una filosofía de ilusión, que sostiene que el mundo es sólo ilusorio y pone el énfasis en el modo de vida sin apego.

A medida que el principio del Ser iba desapareciendo más y más de la vista, los caminos de la devoción y el conocimiento fueron separándose cada vez más hasta que, finalmente, se rompió el eslabón que los unía. El principio del desarrollo total del corazón y de la mente a través de un solo proceso (meditación trascendental) se perdió. La naturaleza íntegra de la realización se perdió. La verdadera sabiduría de la plenitud de la vida, que consiste en el desarrollo simultáneo del corazón y la mente, se perdió. La idea de que la devoción y el conocimiento han de estar necesariamente separados fue el mayor golpe a la enseñanza de Shankara.

En ausencia de la luna, las estrellas toman su lugar e iluminan tanto como pueden. Cuando el alto ideal de devoción trascendental de Shankara desapareció, Ramanuja, Madhva y otros maestros sostuvieron el camino de la devoción, aunque careciera ya de su base correcta en el Ser. La gente les siguió y así surgieron muchas sectas devocionales, todas en el nivel de las emociones, y todas fundadas sobre la cómoda base de la esperanza de que “algún día nuestra plegaria será oída, algún día Él vendrá a nosotros y nos llamará hacia Él”. Esto ciertamente proporciona alivio al corazón pero ¡ay!, esta devoción se encuentra en el plano imaginario de los sentimientos. Está muy, muy lejos de la realidad del contacto real entre el devoto y su Dios. Sólo la conciencia en el estado del Ser puede hacer que todo el campo de la devoción sea real.

Todas estas sectas sostenían que la devoción trascendental es la última etapa del desarrollo del devoto. Sin embargo el principio de devoción de Shankara está basado en la conciencia trascendental desde su mismo comienzo. Lo que para Shankara es el primer paso para estas sectas devocionales es el último, un paso que según su comprensión está muy por encima del alcance del hombre corriente.

Cuando los guardianes de la sabiduría de Shankara perdieron la idea de que la devoción debe partir de la conciencia trascendental, la entrada al campo de la devoción quedó cerrada. Los buscadores de Dios siguieron buscando infructuosamente y los que amaban a Dios continuaron llorándole sin encontrarle.

Del mismo modo que la devoción permaneció tan sólo en el nivel del pensamiento y en la asunción de una actitud sentimental (una pose mental), el conocimiento sufrió el mismo destino una vez que el camino directo a la experiencia de la conciencia trascendental se hubo perdido. La comprensión de la Unidad de la vida carece de significado hasta que, a través de la experiencia directa, se ha entendido completamente que nuestra propia naturaleza divina interior está separada del mundo de la acción. Si un hombre no ha alcanzado la conciencia del Ser a través de la práctica de la meditación trascendental, seguirá viviendo en la ignorancia y la esclavitud. Puesto que no se ha abierto aún a la experiencia de la separación entre lo Divino y el mundo, la idea de Unidad no tiene utilidad práctica para este hombre. No tiene nada que unir.

Sobre el campo fértil de la conciencia trascendental, tanto el conocimiento como la devoción encuentran su plenitud. Pero una vez olvidado este principio y perdida la técnica para desarrollar la conciencia trascendental, han sido muchas las generaciones que han pasado sin ver la luz de Dios y sin alcanzar la plenitud. Ésta ha sido la situación durante más de mil años. La comprensión equivocada ha tomado incluso la forma de una tradición, desafortunadamente conocida como la tradición de Shankara. Esta gran pérdida para la vida humana difícilmente puede ser compensada, pero éste ha sido el curso de la historia. El tiempo no puede recobrarse. Es inútil arrepentirse del pasado.

En nuestra revisión del renacimiento y la pérdida de la Verdad, no debemos perder de vista el gran impacto que Shankara produjo en la vida de la India. Fue la perfección de su presentación lo que hizo que su enseñanza fuese aceptada como la esencia de la sabiduría Védica y colocada en el centro mismo de la cultura de la India. Se hizo tan inseparable del modo de vida de la India que cuando, en el curso del tiempo, esta enseñanza perdió su carácter universal y llegó a ser interpretada como algo exclusivo para la orden monástica, toda la base de la cultura de la India comenzó también a ser considerada en función del modo de vida del recluso, fundada en la renuncia y el desapego.

Cuando esta visión desapegada de la vida llegó a ser aceptada como la base de la sabiduría Védica, la totalidad de la vida y la plenitud se perdió. Este error de comprensión ha dominado durante siglos la cultura india y ha producido la inversión de los principios de la vida. ¡La vida basada en el desapego! Esto es una completa distorsión de la filosofía india. No sólo ha destruido el camino de la realización, sino que, además, ha llevado continuamente a los buscadores de la Verdad en la dirección equivocada. En realidad les ha dejado sin la posibilidad de encontrar nunca la meta.

No sólo se perdió el camino a la iluminación, sino que todo el arte de vivir también desapareció entre las nubes de la ignorancia que oscurecieron todos los aspectos de la vida. Incluso la religión se cegó a sí misma. En lugar de servir de ayuda directa a la humanidad para alcanzar conciencia Divina y sobre esa base actuar correctamente, los predicadores religiosos comenzaron a enseñar que la acción correcta es, en sí misma, una forma de purificación y, por tanto, un camino hacia la conciencia Divina.

Sin el Ser, la confusión entre causa y efecto invadió todos los aspectos del entendimiento, llegando a capturar, incluso, el campo más práctico de la filosofía del Yoga. Empezó a creerse que el Karma Yoga (la realización de la unión mediante la acción) estaba basado en el karma (acción), cuando en realidad su base es Yoga, unión, la conciencia trascendental. El mismo fundador de la filosofía del Yoga, Patanjali, fue mal interpretado y el orden de las etapas que forman su octuple camino invertido. Se entendió que la práctica del Yoga comienza con yama, niyama, etc, (las virtudes seculares), mientras que, en realidad, ha de empezar con samadhi. Samadhi no puede ganarse con la práctica de yama, niyama, etc. La excelencia en las virtudes sólo puede ganarse con la experiencia repetida del samadhi. La causa de que esta gran filosofía se distorsionara y el camino hacia el samadhi quedara bloqueado fue que el efecto se confundió con la causa.

Al perderse la comprensión correcta del Yoga, los otros cinco sistemas clásicos de la filosofía india perdieron su poder. Permanecieron en el nivel teórico del conocimiento, porque sólo a través del Yoga el conocimiento puede convertirse en vida práctica.

De esta forma encontramos que durante muchos siglos todos los campos de la religión y la filosofía han sido malentendidos y erróneamente interpretados. Esto ha bloqueado el camino que conduce al desarrollo máximo del corazón y la mente, reavivado con tanta precisión por Shankara.

Las interpretaciones de la Bhagavad Gita y otras escrituras indias están hoy día tan llenas de la idea de la renunciación, que son vistas con desconfianza por las personas prácticas de cualquier lugar del mundo. Muchas universidades occidentales no se atreven a enseñar la filosofía india por esta razón. La responsabilidad por esta pérdida de la Verdad para todo el mundo reside en los intérpretes de la enseñanza de Shankara: al perder la esencia de su sabiduría, fueron incapaces de evitar que el mundo cayera cada vez más profundamente en el sufrimiento y la ignorancia.

Esta era ha sido, sin embargo, afortunada. Ha sido testigo del ejemplo vivo de un hombre inspirado por la sabiduría Védica en su totalidad y capaz así de revivir la filosofía de la vida integrada en toda su verdad y plenitud. Su Divinidad Swami Brahmananda Saraswati, la inspiración y la luz que guía este comentario de la Bhagavad Gita, adornó la sede del Shankaracharya del Norte y, resplandeciendo con un fulgor divino, personificó el corazón y la mente de Shankara. Expuso la Verdad en su naturaleza omniabarcante. Sus palabras serenas, surgidas del amor ilimitado de su corazón, penetraron los corazones de todos aquellos que le oyeron y llevaron iluminación a sus mentes. Su mensaje era el mensaje de la plenitud de la mente y del corazón. Se movió como la personificación viva de la Verdad y fue llamado ‘la encarnación del Vedanta’ por el gran filósofo indio, ahora presidente de la India, Dr. Radhakrishnan.

El interés de Guru Dev, Su Divinidad Swami Brahmananda Saraswati, por iluminar a los hombres de todo el mundo resultó en la fundación del Movimiento Mundial de Regeneración Espiritual en 1958, cinco años después de que nos dejara.

La India es un país donde la Verdad es lo que más importa y los indios un pueblo a quienes Dios importa más. El suelo de la India ha sido muchas veces testigo del renacimiento de la filosofía verdadera de la vida. El pueblo de la India no ha dudado nunca en volver una vez más al camino correcto cuando se les ha indicado convincentemente que su modo de vida había tomado un curso equivocado. Esta receptividad a la Verdad del pueblo indio ha constituido siempre una fuente de inspiración y un signo de esperanza para todos los movimientos que han aspirado al renacimiento de la verdad de la vida y el vivir.

Ojalá que el presente comentario a la Bhagavad Gita produzca el efecto deseado en respuesta a la necesidad histórica del momento.

El propósito de este comentario es restaurar la verdad fundamental de la Bhagavad Gita y, de esta forma, restaurar también el significado de su enseñanza. Si esta enseñanza es seguida, se alcanzará la efectividad de la vida, los hombres tendrán plenitud en todos los niveles y la necesidad histórica de esta era también quedará cumplida”.

MAHARISHI: On the Bhagavad Gita, Prefacio.

Anuncios

Publicado el 25/04/2011 en BHAGAVAD GITA, CIENCIA VÉDICA, CONCIENCIA CÓSMICA, CONCIENCIA DE UNIDAD, CONCIENCIA DIVINA, CONCIENCIA PURA, ESTADOS SUPERIORES DE CONCIENCIA, MAHARISHI, MEDITACIÓN, TEXTOS, UPANGAS, UPANISHADS, VEDA. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: