UPANISHADS: DE LA IGNORANCIA A LA ILUMINACIÓN

“Guíame desde el no-ser (asat) hasta el Ser (sat)

Guíame desde la oscuridad a la Luz

Guíame desde la muerte a la Inmortalidad”

Comentario:

Esta famosa invocación de las Upanishads resume el anhelo del discípulo y su petición al maestro. Todo el propósito de la enseñanza védica y de la propia vida humana está condensado aquí.

El campo relativo de la existencia es un mundo en constante cambio, todo en él es transitorio, pasajero, fugaz. Algo que cambia, comenzó e existir en algún momento y en algún momento dejará de existir. Puesto que no existía antes de nacer y tampoco lo hará después de morir, no ha existido siempre. No puede ser considerado, por tanto, el verdadero ser, la realidad plena. Es sólo algo que aparece y desaparece, una apariencia de ser. Por ello, es declarado aquí el ‘no ser’. El término vedántico es yā, literalmente ‘lo que no es’. Mientras la conciencia sólo está abierta a este mundo fenoménico a través de los estados relativos de la vigilia, el soñar y el dormir profundo, la vida individual carece de estabilidad y está a merced de las olas del cambio. El resultado inevitable es el sufrimiento. Para ganar estabilidad la conciencia debe trascender el mundo del cambio y experimentar su naturaleza última, la realidad inmutable de su verdadero ser. Esta es la experiencia de la conciencia pura, el Yo real o ātman, que es a la vez la experiencia de la realidad última de todo lo que existe:

Tarati shokam ātmavit

“Establecido en el Yo, uno trasciende el dolor y el sufrimiento”

(Chāndogya Upanishad, VII.1.3)

Durante los estados relativos de la vigilia, el soñar y el dormir profundo la conciencia experimenta sólo un aspecto parcial del objeto de conocimiento. Esta ola o vritti de experiencia fenoménica predomina y oculta el proceso de conocer y el sujeto de conocimiento. De los tres constituyentes del conocimiento sólo se sabe algo del aspecto más pobre, el objeto o chhandas en la terminología védica. Por ello, en la tradición védica son declarados estados de ignorancia u oscuridad, en los que predomina tamas. Para salir de la ignorancia es necesario trascender toda experiencia relativa y experimentar la conciencia pura. Entonces la conciencia se experimenta a sí misma por medio de sí misma. Es sujeto, proceso de conocer y objeto para sí misma. Ningún aspecto de la conciencia está oculto a ella misma. No hay ya ignorancia, la conciencia está plenamente despierta. Esta experiencia es descrita tradicionalmente como un estado de iluminación, la conciencia ‘llena de luz’ (jyotishmatî).

En el mundo relativo todo está sujeto al nacimiento y a la muerte. La muerte es la condición necesaria del cambio. Al experimentar sólo el mundo fenoménico, el sujeto se identifica con él y cree ser los objetos de experiencia. Esto lleva aparejado inevitablemente el temor a la cesación de las experiencias, el miedo a la muerte (abhinivesha: Yoga Sûtras, II.3 y 9). La conciencia pura es un estado inmutable, eterno, más allá del nacimiento y la muerte. Es el estado de inmortalidad.

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Publicado el 01/05/2011 en CIENCIA VÉDICA, COMENTARIOS, ESTADOS SUPERIORES DE CONCIENCIA, TEXTOS, UPANISHADS, VEDA, VIDEOS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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