G. FLAUBERT: LA CONCIENCIA DE LA UNIDAD

“Es cierto, frecuentemente he sentido que algo mucho más grande que yo se fundía con mi ser, que poco a poco iba perdiéndome en el verdor de los pastos y en la corriente de los ríos que contemplaba pasar; y ya no sabía más donde estaba mi espíritu, estaba tan difuso, tan universal, extendiéndose por todos lados…/…Tu mente perdió finalmente la noción de individualidad que la mantenía alerta. Era como si una inmensa armonía sumergiese tu alma con palpitaciones maravillosas y sentiste en su plenitud una comprensión inexpresable de la totalidad no revelada de las cosas. La separación entre ti y el objeto, como un abismo que se cerraba, se hizo más y más estrecha, hasta que la diferencia se desvaneció, porque ambos estabais bañados en la infinitud. Os penetrabais uno a otro por igual, y una corriente sutil pasaba de ti a la materia, mientras la vida de los elementos gradualmente te impregnaba, creciendo como la savia. Un grado más y te habrías vuelto naturaleza o la naturaleza se habría convertido en ti …/… inmortalidad, ilimitación, infinitud. ¡Yo lo tengo todo! ¡Yo soy todo!. ¡Siento que soy Sustancia, soy Pensamiento!…/…Comprendo, veo, respiro, en medio de la plenitud…/…¡qué calmado estoy!’”.

La tentación de San Antonio

Comentario:

Este hermoso fragmento de una novela de Flaubert nos permitirá comprender con más detalle la naturaleza del estado más desarrollado de la conciencia humana y su relación con un cierto sistema filosófico, el monismo. Para poder expresar su experiencia, Flaubert se ve obligado a recurrir a conceptos filosóficos, justamente aquellos que caracterizan la concepción monista de la realidad y del hombre.

El monismo es la filosofía de la unidad (del griego moné: sólo, único). Sostiene que la diversidad infinita del mundo fenoménico es sólo aparente. Hay una realidad última que es la fuente de todos los fenómenos, de la cual son su manifestación y a la que vuelven al cesar. Todas las olas surgen del océano, están hechas del agua del mismo océano y a este vuelven al cesar. Parece que hay muchas olas, pero en realidad sólo existe el océano interactuando (jugando) consigo mismo. El ignorante sólo ve las olas, la multiplicidad, la visión del sabio está dominada por la unidad.

A lo largo de la historia grandes filósofos y escuelas han sostenido diferentes variantes del monismo, en función de la mayor o menor amplitud y profundidad de sus experiencias personales: Heráclito, Plotino, Spinoza, Berkeley, Fichte, Hegel. En la India aparece ya en muchas de las más antiguas Upanishads y será sistematizado en los Brahma Sutras de Badarayana (Vyasa), la obra fundacional del Advaita Vedanta. Grandísimos maestros védicos como Gaudapada y Shankara desarrollarán profundamente sus ideas. Aparecerá también en otras escuelas como el Shaivismo de Cachemira y en el filósofo budista Nagarjuna. En China su máxima figura es Lao Tzu, el fundador del taoísmo.

Para comprender este texto debemos colocarlo en un contexto más amplio que nos permita apreciar la amplitud del desarrollo humano. Repasemos ahora la descripción del desarrollo de los estados superiores de la conciencia en la tradición védica. La conciencia pura es el cuarto estado de conciencia, más allá de la vigilia, el soñar y el dormir profundo. Se caracteriza por una alerta total, pero sin actividad mental. La conciencia no experimenta ningún objeto externo, sino que se experimenta a sí misma. La conciencia es auto-referente: es sujeto, objeto y proceso de conocimiento. Descubre entonces que es por naturaleza trascendental, inmutable, inmanifiesta, simple, perfectamente ordenada, auto-suficiente, plena, etc.

Este estado parece estar asociado con una serie de parámetros neurofisiológicos que están siendo investigados en las últimas décadas: suspensión espontánea de la respiración, una alta coherencia en el EEG y un estado metabólico de máximo descanso. La experiencia regular y repetida de la conciencia pura es la base sobre la cual se desarrollan los demás estados superiores de conciencia. A través de la repetición de la experiencia de la conciencia pura (trascender, meditación) y su alternación regular con los otros tres estados excitados,  el sistema nervioso es cultivado gradualmente. Más y más de la conciencia pura comienza a mantenerse durante los estados de vigilia, soñar y dormir.

Con el tiempo la conciencia pura se estabiliza permanentemente durante la actividad, este es el quinto estado. Coexiste entonces como el sustrato permanente sobre el cual se suceden los estados cambiantes y relativos de la existencia: vigilia, soñar y dormir. El sujeto realiza que su verdadera identidad es la conciencia pura y  experimenta su propio yo como diferente del mundo fenoménico: mente, cuerpo, medio-ambiente. La ignorancia del yo ha llegado a su fin, ninguna experiencia relativa es capaz de oscurecer la naturaleza luminosa, serena e inmutable de la conciencia pura. El yo se ha liberado definitivamente de la influencia esclavizante de la acción. En este estado el individuo experimenta los valores absoluto y relativo de la existencia, por ello la tradición védica lo llama conciencia cósmica.

Cuando la conciencia pura está definitivamente estabilizada, el progreso debe continuar en la experiencia del mundo relativo. A partir del quinto estado la percepción se refina  más y más. El sujeto es capaz de percibir los niveles más sutiles, más profundos del objeto de experiencia. Este refinamiento de la percepción trae consigo una mayor apreciación del mundo y es impulsado por un desarrollo de los sentimientos más elevados. Finalmente el sujeto es capaz de percibir directamente todos los niveles relativos del objeto, desde el nivel más superficial al más profundo. Este es un sexto estado llamado conciencia divina.

En conciencia divina todavía existe una tenue separación entre el yo y el objeto, una cierta dualidad. Todavía es posible un paso más en el desarrollo de la conciencia hacia un séptimo estado: conciencia de unidad. Todos los fenómenos relativos son la manifestación del Campo Unificado, el valor absoluto de la realidad subyace a todos fenómenos. Al experimentar el aspecto absoluto del objeto, el conocedor descubre que todos los fenómenos son olas en el océano del Absoluto que es también mi propio ser. Todo está unificado, el objeto y el sujeto son uno. Al conocer el objeto descubro en él mi propio yo, todo el universo está contenido en mi propio ser ilimitado. Las Upanishads describen así este estado: “Yo soy Brahman, tú eres Brahman y todo esto es también Brahman”.

Flaubert parece describir en boca de San Antonio una experiencia frecuente, pero transitoria (no permanente aún), en la transición hacia la conciencia de unidad. Lo describe como una fusión de su ser con algo mucho más grande’, un perderse ‘en el verdor de los pastos y en la corriente de los ríos que contemplaba pasar’, hasta el punto de que ‘ya no sabía más donde estaba mi espíritu’. Una expansión de los límites de su individualidad para volverse ‘tan universal, extendiéndose por todos lados’. Lo que predomina entonces en la conciencia es ‘una inmensa armonía’ y experimentar ‘en su plenitud una comprensión inexpresable de la totalidad no revelada de las cosas’. La conciencia ya no está dominada por la experiencia de la multiplicidad, por los valores parciales del mundo relativo.

La separación que existía en el estado anterior entre el sujeto y el objeto, ‘como un abismo que se cerraba, se hizo más y más estrecha, hasta que la diferencia se desvaneció, porque ambos estabais bañados en la infinitud’. El sujeto experimenta el valor último e infinito del objeto, que es el mismo que su propio ser (desde el 5º estado). Ve entonces su propio ser en todos los seres. Sujeto y objeto están íntimamente unidos, ‘os penetrabais uno a otro por igual, y una corriente sutil pasaba de ti a la materia, mientras la vida de los elementos gradualmente te impregnaba, creciendo como la savia’. Sin embargo la experiencia no ha alcanzado todavía su cumbre máxima: ‘un grado más y te habrías vuelto naturaleza o la naturaleza se habría convertido en ti’. Todavía no se ha hecho un estado de conciencia permanente.

En este estado la conciencia contiene dentro de sí toda la realidad. Por eso es descrito con términos como ‘inmortalidad, ilimitación, infinitud. ¡Yo lo tengo todo! ¡Yo soy todo!’. Exactamente la misma fórmula que usaron los rishis de las Upanishads:  “Yo soy Brahman (la totalidad)”. Soy pura existencia, pura conciencia: ‘soy Sustancia, soy Pensamiento’ En este estado de perfecta plenitud y serenidad actúo: ‘Comprendo, veo, respiro, en medio de la plenitud…/…¡qué calmado estoy!’”.

Citas de la literatura védica:

Ayam atma Brahma: “Este atma (Yo) es Brahman (la totalidad)”

Mandukya Upanishad, 2

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“Este Yo era verdaderamente Brahman en el principio. Se conoció sólo a sí mismo como, ‘Yo soy Brahman(Aham brahmasmi). Por tanto, se convirtió en todo. Y quienquiera que entre los dioses lo conoció, también se convirtió en todo, e igualmente con los rishis y con los hombres. El rishi Vamadeva, al realizar su yo como Eso, supo, ‘Yo era Manu y el sol’. Y hasta este día quienquiera que de la misma forma lo conoce como, ‘Yo soy Brahman’, se convierte en todo este universo. Ni siquiera los dioses pueden prevalecer contra él, porque se ha convertido en su yo. Mientras que el que adora a otro dios pensando, ‘El es uno, yo soy otro’, no sabe.”

Brihad Āranyaka  Upanishad, I, 4, 10

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“Aquel cuyo yo está establecido en Yoga,

cuya visión es igual en todas partes,

ve el Yo en todos los seres,

y todos los seres en el Yo.”

(Bhagavad Gita, VI, 29)

Didáctica:

Este texto literario es adecuado para introducir la concepción monista de la realidad y del conocimiento dentro del bloque de ‘Conocimiento y realidad’ en la Filosofía de 1º. Así como para tratar el tema del yo, la conciencia y su desarrollo en el bloque dedicado al ‘Ser humano’. Nos permitirá mostrar cómo todos los conceptos fundamentales del monismo se originan al explicar una cierta experiencia humana, un estado de conciencia específico superior a la vigilia ordinaria, caracterizado por una visión unificada del sujeto y del objeto.

Puede servir también para dar significado experiencial a la concepción de la filosofía como búsqueda de la sabiduría en el bloque sobre el ‘Saber filosófico’. Y  por extensión para examinar la relación entre la filosofía y ciertos tipos fundamentales de experiencia humana. Permite también un tratamiento del tema de la naturaleza de la conciencia y el conocimiento en numerosos autores de la Historia de la Filosofía, mostrando la universalidad de esta experiencia y su papel como fuente de conceptos clave de muchos filósofos. En Psicología puede usarse para introducir los conceptos de ‘experiencias cumbre’ y el ‘hombre autorrealizado’ en la psicología humanista de A. Maslow y en la psicología transpersonal.

Preguntas para los alumnos:

1.- Comparar el texto de Flaubert con la descripción de Hegel sobre la razón, la conciencia y la realidad.

2.- Comparar el texto de Flaubert con la descripción de Plotino sobre la visión del mundo inteligible.

3.- Comparar el relato de Flaubert con este poema de Juan Ramón Jiménez.

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Publicado el 10/03/2011 en BHAGAVAD GITA, CIENCIA VÉDICA, COMENTARIOS, CONCIENCIA CÓSMICA, CONCIENCIA DE UNIDAD, CONCIENCIA DIVINA, CONCIENCIA PURA, EJERCICIOS, ESTADOS SUPERIORES DE CONCIENCIA, LITERATURA Y SOPHÍA, TEXTOS, UPANISHADS. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

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