SÓCRATES: LA EXPERIENCIA DEL YO

“Tal fue, más o menos –contó Aristodemo–, el diálogo que sostuvieron cuando se pusieron en marcha. Entonces Sócrates, concentrando de alguna manera el  pensamiento en sí mismo, se quedó rezagado durante el camino y como aquél le esperara, le mandó seguir adelante. Cuando estuvo en la casa de Agatón, se encontró la puerta abierta y dijo que allí le sucedió algo gracioso. Del interior de la casa salió a su encuentro de inmediato uno de los esclavos que le llevó donde estaban reclinados los demás, sorprendiéndoles cuando estaban ya a punto de comer. Y apenas lo vio Agatón, le dijo:

–Aristodemo, …/…. Pero, ¿cómo no nos traes a Sócrates?

Y yo –dijo Aristodemo– me vuelvo y veo que Sócrates no me sigue por ninguna parte. Entonces le dije que yo realmente había venido con Sócrates, invitado por él a comer allí.

–Pues haces bien, dijo Agatón. Pero, ¿dónde está Sócrates?

–Hasta hace un momento venía detrás de mí y también yo me pregunto dónde puede estar.

–Esclavo, ordenó Agatón, busca y trae aquí a Sócrates. Y tú, Aristodemo, dijo, reclínate junto a Erixímaco. Y cuando el esclavo le estaba lavando –continuó Aristodemo– para que se acomodara, llegó otro esclavo anunciando:

–El Sócrates que decís se ha alejado y se ha quedado plantado en el portal de los vecinos. Aunque le estoy llamando, no quiere entrar.

–Es un poco extraño lo que dices, dijo Agatón. Llámale y no le dejes escapar.

Entonces intervino Aristodemo –según contó–, diciendo:

–De ninguna manera. Dejádle quieto, pues esto es una de sus costumbres. A veces se aparta y se queda plantado dondequiera que se encuentre. Vendrá enseguida, supongo. No le molestéis y dejadle tranquilo.

–Pues así debe hacerse, si te parece –me dijo Aristodemo que respondió Agatón–.

…./….

Después de esto –dijo Aristodemo–, se pusieron a comer, pero Sócrates no entraba. Agatón ordenó en repetidas ocasiones ir a buscarlo, pero Aristodemo no lo consentía. Finalmente, llegó Sócrates sin que, en contra de su costumbre, hubiera transcurrido mucho tiempo, sino, más o menos, cuando estaban en mitad de la comida.”

PLATÓN: Banquete, 174 d – 175 c

“Esto, ciertamente, fue así; pero qué hizo de nuevo y soportó el animoso varón allí, en cierta ocasión, durante la campaña, es digno de oírse. En efecto, habiéndose concentrado en algo, permaneció de pie en el mismo lugar desde la aurora meditando, y puesto que no encontraba la solución no desistía, sino que continuaba de pie investigando. Era ya mediodía y los hombres se habían percatado y, asombrados, se decían unos a otros:

–Sócrates está de pie desde el amanecer meditando algo.

Finalmente, cuando llegó la tarde, unos jonios, después de cenar –y como era entonces verano–, sacaron fuera sus petates, y a la vez que dormían al fresco le observaban por ver si también durante la noche seguía estando de pie. Y estuvo de pie hasta que llegó la aurora y salió el sol. Luego, tras hacer su plegaria al sol dejó el lugar y se fue.”

PLATÓN: Banquete, 220 c-d

BIOGRAFÍA DE SÓCRATES

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Publicado el 08/03/2011 en FILOSOFÍA GRIEGA, MEDITACIÓN, PLATÓN, TEXTOS, VIDEOS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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